La sociedad armada. ¡No me dispares, soy el vecino! Segunda edición por Salvador Giné

La sociedad armada. ¡No me dispares, soy el vecino! Segunda edición por Salvador Giné

Titulo del libro: La sociedad armada. ¡No me dispares, soy el vecino! Segunda edición

Autor: Salvador Giné

Número de páginas: 254 páginas

Fecha de lanzamiento: November 25, 2017

Editor: Corona Borealis

Salvador Giné con La sociedad armada. ¡No me dispares, soy el vecino! Segunda edición

La Constitución de Estados Unidos consagra el derecho a poseer y a llevar armas de fuego, una facultad que ejercen más de 80 millones de ciudadanos. Pistolas o rifles se compran, privadamente y sin registro alguno, a otros propietarios o, con un simple trámite, en 56.000 armerías, una cantidad tres veces superior al de restaurantes McDonald’s.
Parte de los beneficios de las drogas que provienen de Méjico retornan en forma de potentes armas por la ruta del “Iron river”, llamada así por el elevado número de armas y municiones que cruzan ilegalmente la frontera. Los miles de homicidios causados por los cárteles en suelo mejicano son cometidos con armas compradas en Estados Unidos, paradójicamente más abundantes y baratas que en Méjico.
Estados Unidos es el país del mundo con más armas de fuego por habitante. Unos 250 millones, desde revólveres a ametralladoras, lo que conlleva efectos perniciosos. A diario se suceden tiroteos en la calle, domicilios, lugares de trabajo y colegios. Mueren tantas personas por disparos como en accidentes de tráfico. Aun así, la sociedad americana permanece impasible ante sucesos tan trágicos y el “culto a las armas” va en alza.
A más tiros homicidas, la respuesta es más armas. Muchos centros educativos permiten a los profesores ir armados y una tercera parte de los domicilios disponen de armas para, según ampara el Tribunal Supremo, los propósitos tradicionalmente legales de defensa del hogar. En 42 estados, donde viven el 74% de los habitantes del país, se concede el permiso para llevar una pistola por la calle a cualquier persona sin antecedentes penales y que supere un cursillo de unas horas. ¿La razón? El reconocimiento institucional a la libertad individual de poseer armas y que los ciudadanos, armados, se defiendan y se enfrenten a delincuentes, igualmente armados.